El análisis del punto muerto es una herramienta clave para comprender a partir de qué nivel de actividad un negocio comienza a generar beneficios reales. Actúa como una referencia financiera que permite identificar el umbral en el que los ingresos cubren la totalidad de los costes y cada venta adicional impacta directamente en la rentabilidad. Para un founder, dominar este cálculo es especialmente relevante cuando interlocutores como Nexen Capital analizan la solidez financiera del proyecto. Más allá del resultado numérico, demuestra control, planificación y madurez en la gestión, elementos esenciales para generar confianza y credibilidad ante inversores.¿Qué necesitas para calcular tu punto muerto?
Para serte sincero, no puedes aplicar ninguna fórmula mágica si primero no comprendes a fondo cómo se comportan los gastos en tu empresa. En estos temas, saber separar el grano de la paja (es decir, los costes que no cambian, frente a los que fluctúan cuando vendes más o menos) es la base sobre la que se apoya cualquier análisis fiable. Antes de lanzarte a las matemáticas, detente a identificar quién es quién entre tus gastos.
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Acceder ahoraIdentifica tus costes fijos y variables
La parte más delicada es clasificar bien cada gasto. Aquí no hay trucos: toca sentarte y, si quieres, confeccionar un listado que ponga en orden las cuentas de tu startup. Para muchos emprendedores, ese primer vistazo realista les permite identificar fugas o potenciales ajustes.
- Costes fijos (CF): Piensa en estos gastos como los cimientos de un edificio; son inevitables mes a mes estés o no generando ventas récord, y aportan estabilidad, aunque a veces parezca que pesan como una losa.
Alquiler de cualquier espacio utilizado para el negocio.
- Sueldos base de liderazgo y administración.
- Cuotas de software tipo CRM u organización, aunque exista alguna opción de pago anual.
- Desgaste programado de ordenadores o maquinaria.
- Seguros y el sinfín de tasas locales, inevitables en casi cualquier actividad.
- Costes variables (CVu): Para no perderse con nombres técnicos, solo hay que pensar que estos gastos nacen y crecen al ritmo de lo que vendes. Si no hay ventas, aquí tienes respiro.
Materias primas y compras de stock, por ejemplo, si tienes e-commerce.
- Pagos de comisiones a Stripe o Shopify cada vez que entra una venta.
- Materiales necesarios para embalar y enviar productos.
- Sueldos que se pagan solo cuando se produce algo concreto.
- Infraestructura digital, como servidores que aumentan de coste según los usuarios que se incorporen a una solución SaaS.
¿Y qué hago con los costes mixtos?
La realidad es que algunos costes son como una mezcla de café con leche: tienen parte fija y parte variable. Por ejemplo, la factura del móvil o de la electricidad. Conviene separar ambos componentes y ubicarlos donde corresponda, pues equivocarse aquí puede desvirtuar totalmente tu análisis más adelante.

Cómo calcular el punto muerto paso a paso
Después de ordenar los datos financieros y comprender qué tipo de gastos tienes, descubrir el punto muerto es mucho más sencillo de lo que parece. De hecho, permite convertir el caos de números en una referencia muy tangible que sirve como objetivo de ventas y también como semáforo de tu gestión empresarial. Resulta curioso cómo una fórmula puede poner tanta claridad sobre la mesa.
La fórmula que necesitas conocer
No hay que complicarse con términos extraños: el punto muerto en unidades (Q*) se obtiene comparando lo que gastas fijo frente al pequeño beneficio que te deja cada venta. Esto es clave para no perderte entre cifras y palabras.
[ Q^{*} = \frac{CF}{p - CVu} ]
Los elementos son los siguientes:
- Q: Así se llama el punto muerto en unidades; básicamente, cuántos productos debes vender para empatar tus cuentas.
- CF: Es la suma total de tus costes fijos en el periodo que observes, ya sea mensual, anual o como prefieras.
- p: El precio de venta por unidad, sin complicaciones.
- CVu: El coste variable por unidad vendida, es decir, lo que te cuesta sacar cada producto o servicio.
La diferencia (p - CVu) es el margen de contribución por unidad, algo así como el sobrante por venta disponible para tapar los gastos generales.

Un ejemplo práctico para tu startup
Supongamos, solo para situarnos, que diriges una startup de software y tienes estos gastos cada mes:
- Costes fijos (CF): 20.000 € (incluyendo lo relacionado con personal, alquiler y programas necesarios).
- Precio de venta por suscripción (p): 5 €.
- Coste variable unitario (CVu): 3 € (teniendo en cuenta, por ejemplo, comisiones y soporte simple).
Si aplicamos la fórmula anterior, tenemos:
[ Q^{*} = \frac{20.000}{5 - 3} = \frac{20.000}{2} = 10.000\text{ unidades} ]
Esto significa que necesitas vender exactamente 10.000 suscripciones mensuales para cubrir los gastos. Todo lo que pase de ese punto, empezará a convertirse en beneficio neto.
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Acceder ahoraCómo construir y visualizar la gráfica del punto muerto
En cuanto quieres explicar tu realidad financiera a otra persona, una imagen salva muchas palabras. Por eso, la gráfica del punto muerto resulta tan impactante y sencilla de entender: ayuda a ver en segundos la relación entre los costes, el ingreso y el volumen de ventas. Es ideal para convencer al equipo y, sin duda, facilita a potenciales inversores como Nexen Capital visualizar la lógica de tu negocio sin tablas interminables.
La forma más práctica de crearla consiste en dibujar un eje horizontal (X) con las unidades vendidas y uno vertical (Y) con el dinero en euros. Sobre ellos vas a representar tres líneas distintas:
- Línea de costes fijos (CF): Siempre horizontal, a una altura igual al gasto fijo total (en el ejemplo, 20.000 €).
- Línea de ingresos totales (It): Comienza en el cero y sube al ritmo del precio de cada venta.
- Línea de costes totales (Ct): Parte del valor de los costes fijos e incorpora lo que crecen los gastos cada vez que vendes algo.
La intersección entre la curva de ingresos totales y la de costes totales marca el punto muerto exacto.
Unidades (Q) | Costes totales (Ct = 20.000 + 3*Q) | Ingresos totales (It = 5*Q) | Resultado |
|---|---|---|---|
0 | 20.000 € | 0 € | -20.000 € (Pérdidas) |
5.000 | 35.000 € | 25.000 € | -10.000 € (Pérdidas) |
10.000 | 50.000 € | 50.000 € | 0 € (Punto muerto) |
15.000 | 65.000 € | 75.000 € | 10.000 € (Beneficios) |
Herramientas tan mundanas como Excel o Google Sheets son ideales para representar estos datos rápidamente, solo tienes que rellenar las columnas y dejar que la herramienta trace las líneas y muestre el cruce clave en un instante.

Cómo usar el punto muerto para convencer a inversores
Los inversores, dicho claramente, valoran mucho la claridad. Para ellos, el punto muerto no solo es una cifra aislada, sino una señal de cuán viable y realista es tu proyecto. Presentar un análisis bien trabajado, por ejemplo en una reunión con Nexen Capital, no pasa desapercibido: les muestra que controlas los números y tienes visión de futuro.
En la práctica, compartir este análisis te permite:
- Definir tus necesidades de financiación: Si sabes que tardarás dieciocho meses en alcanzar ese punto clave, puedes argumentar con lógica cuánto capital precisas para sobrevivir cubriendo tu burn rate y dando margen para crecer. Es información valiosa y concreta, bien vista en cualquier ronda de fundraising.
- Mostrar tu estrategia para llegar a la rentabilidad: Gráficas sencillas y visuales dan confianza a los inversores sobre cómo planeas romper el círculo de las pérdidas. Demuestra que sabes convertir capital nuevo en ventas y cómo vas avanzando hacia la meta.
- Evaluar posibles escenarios y riesgos: ¿Qué medidas tomarías si aumentaran los precios de los proveedores, o decides ajustar tu propio precio? Este tipo de simulaciones, haciendo pequeños cambios sobre la fórmula, te preparan para lo peor y muestran resiliencia. A los ojos de entidades como Nexen Capital, esta preparación demuestra madurez estratégica.
El punto muerto, aunque inmóvil en sus cifras, sirve de referencia importante. Complementar su estudio con otros indicadores financieros como el flujo de caja puede reforzar tu propuesta frente a cualquier duda de los inversores, y facilita trazar un plan de captación de fondos claro y consistente.
¿Cómo te puede ayudar Nexen Capital en este proceso?
Nexen Capital es una consultora especializada en fundraising para startups, combinando financiación privada y pública. Trabajamos junto a Delvy para ofrecer un servicio 360 que cubre la preparación financiera y el soporte legal, ahorrándote tiempo y evitando errores crítico (ceder gran parte de tu empresa, claúsulas de inversión abusivas) que pueden comprometer tu compañía por falta de conocimiento o de tiempo. La falta de financiación es el segundo motivo de fracaso de las startups y, aun consiguiéndola, cerca del 70% no logra la siguiente ronda y termina cerrando por una mala estrategia de financiación. Nuestro objetivo es que no te ocurra.
1. Búsqueda de inversores (Pre-Seed a Serie A)
Analizamos tu empresa, preparamos una estrategia y realizamos la búsqueda de inversores por encaje (fase, sector y ticket) para acelerar la captación de inversores. Ofrecemos desde servicios de acompañamiento hasta la ejecución completa de la ronda, reduciendo una ronda a un 50% de tiempo, evitando aceptar términos desfavorables en term sheets o pactos de socios por presión de tiempo.
2. Financiación Pública
Preparamos y presentamos solicitudes de ENISA, CDTI y otras líneas a éxito, gestionando de principio a fin elegibilidad, memorias, plan financiero, anexos, subsanaciones y seguimiento. Te ahorramos decenas de horas y minimizamos errores que pueden tumbar la solicitud..
3. Foros de inversión y comunidad
Gestionamos el foro de inversión The Venture Studio, con más de 200 inversores y eventos bimestrales en Madrid y Barcelona para startups que buscan entre 250k€ y 5M€. Además, contamos con una comunidad de 1.000+ emprendedores donde compartimos contenido práctico a diario y realizamos formaciones en directo cada viernes en nuestro grupo de emprendedores.
Preguntas frecuentes sobre el punto muerto
¿Qué es exactamente el punto muerto y para qué sirve?
Es simplemente el equilibrio entre todos tus ingresos y todos tus gastos. Si tus ventas alcanzan este nivel, ni ganas ni pierdes dinero ese mes o ese año. Sirve, sobre todo, para fijar metas alcanzables y asegurarse de que tu idea puede sobrevivir el tiempo necesario hasta empezar a dar frutos.
¿Cómo diferencio qué costes son fijos y cuáles variables? ¿Y los costes mixtos?
Lo fijo es lo que pagas siempre, vendas lo que vendas; lo variable depende directamente de tus ventas. Los mixtos son como una tarifa telefónica que tiene una base más extras por uso; hay que dividir para ubicar cada parte en su sitio. Si dudas, mejor preguntar o revisar varias veces.
¿Qué pasa si produzco más unidades que vendo? ¿Cómo afecta el inventario al análisis?
Ahí está el truco: el cálculo supone que vendes todo lo que produces. Si el inventario crece, los costes ya se han pagado pero el dinero no entra, lo que puede complicar tu liquidez. Por eso, vigilar tanto la tesorería como los stocks es igual de importante.
¿Cómo afectan cambios en precios y costes variables al punto muerto?
Estos factores son como las mareas: si el precio sube, cruzarás antes el punto muerto; si suben los costes variables te costará más y tendrás que vender más para empatar. Conviene revisar el cálculo cada vez que modifiques precios o condiciones con proveedores.
Si el punto muerto está por encima de mi capacidad productiva o mercado, ¿qué debo hacer?
Eso es una señal de alerta: puede que tu estructura de gastos no sea viable. Hay que buscar rebajar costes fijos o variables, optimizar procesos, ajustar precios, o incluso pensar en rediseñar el modelo de negocio.
¿Cómo traslado esta información para tomar decisiones estratégicas y convencer a inversores?
El punto muerto no se queda en los manuales: utilízalo al fijar objetivos de ventas, valorar si te compensa poner más recursos en marketing, o mostrar a los inversores como piensas alcanzar los beneficios. Expón cómo su capital te permitirá avanzar en esa dirección mucho más rápido y seguro.
Entender el punto muerto es como tener claro dónde está la meta y cómo sortear los baches del camino. No es solo teoría; es una herramienta práctica para orientar cada paso, usar los recursos mejor y construir argumentos sólidos ante quienes van a confiar en tu proyecto. Personas de firmas como Nexen Capital agradecerán llegar a una reunión viendo que todo está analizado y bajo control.
Con este análisis integrado en la gestión día a día, conviertes la incertidumbre en desafíos asumibles. No solo mejoras la confianza de todos los que apuestan por tu startup, también alineas los esfuerzos del equipo y los intereses de los inversores en torno a un objetivo medible y realista: conseguir la tan ansiada rentabilidad y crecer de manera sostenible.


